Aun puedo dar

Todavia hay mucho por hacer, compartir y empezar

Aun puedo dar es un espacio para mirar hacia delante y descubrir todo lo que todavia puede nacer de tus conocimientos, tus ganas, tus ideas y tu manera de estar en el mundo.

Hay etapas en las que cambia el trabajo, cambia la agenda o cambia la forma en la que organizamos los días.

Pero eso no significa que se acaben las posibilidades.

Puede ser justo al contrario.

Puede aparecer tiempo para una idea que llevaba años esperando. La curiosidad por aprender algo distinto. Las ganas de colaborar con otras personas. Un proyecto pequeño. Una afición que empieza a crecer. Una experiencia que podemos enseñar. Una conversación que ayuda a alguien. O una oportunidad que todavía no sabemos muy bien adónde puede llevarnos.

De eso trata Aún puedo dar.

De descubrir dónde puede ser útil lo que somos capaces de hacer hoy y qué cosas nuevas podemos empezar a construir a partir de aquí.

Dar puede ser compartir conocimientos, orientar a alguien, enseñar una habilidad, escuchar con atención, poner en contacto a dos personas, participar en una iniciativa o echar una mano cuando hace falta.

Pero también puede ser crear.

Preparar un curso. Escribir. Montar un pequeño proyecto. Aprender a utilizar una herramienta nueva. Colaborar con alguien. Recuperar una idea profesional. Emprender. Generar unos ingresos. Convertir una afición en algo compartido. O simplemente probar algo que nos apetece descubrir.

A veces aún puedo dar también significa aún puedo generar.

Generar ideas, relaciones, conocimiento, oportunidades, proyectos, aprendizaje, ayuda y, por qué no, también actividad económica cuando eso tenga sentido.

Aquí la experiencia importa, claro.

Pero no porque tengamos que quedarnos contando lo que hicimos.

Importa porque puede ayudarnos a hacer cosas nuevas.

El criterio que hemos ganado puede servir para orientar mejor una decisión. Los conocimientos profesionales pueden convertirse en una mentoría, una colaboración o una formación. Una habilidad puede enseñarse. Una red de contactos puede conectar personas. Una afición puede abrir un proyecto inesperado.

Y también podemos empezar desde cero.

Aprender algo que nunca hicimos.

Conocer personas diferentes.

Participar en un ámbito nuevo.

Probar una herramienta.

Crear algo sin saber todavía en qué se convertirá.

No hay una única forma de aportar, ni una medida correcta de cuánto hay que hacer.

Puede ser algo grande o algo pequeño.

Puede durar meses o una tarde.

Puede beneficiar a muchas personas o simplemente hacerle la vida un poco mejor a una.

Lo importante es que siga existiendo la posibilidad.

Porque esta etapa no tiene por qué ser solo un tiempo para recibir, observar o recordar.

También puede ser un tiempo para imaginar, aprender, crear, participar, compartir y poner cosas nuevas en marcha.

Y quizá la pregunta no sea solamente “¿qué sé hacer?”.

Quizá sea también:¿Qué me gustaría hacer ahora con todo lo que todavía tengo por delante?

Mas abajo encontraras ideas, experiencias y propuestas para descubrir distintas maneras de dar, generar, aprender, colaborar y empezar algo nuevo.